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El reto de diseñar para las nuevas publicaciones MCX, más accesible que nunca

“En papel piensas en dos dimensiones; en el formato app pasas a pensar en audio, vídeo, interactividades, efectos… es mucho más versátil, tienes muchísimo más con lo que jugar; en realidad es más difícil para el diseñador, pero es un reto mucho más bonito, porque el resultado es claramente superior. Los diseñadores debemos de atrevernos a salir del QuarkXPress…”. Con esa claridad de ideas resume Luismi Abad, uno de los diseñadores de la agencia de creatividad Complot de Madrid, uno de los cambios más importantes que se están produciendo en el sector de la edición en los últimos tiempos: el que están viviendo en primera persona los profesionales del diseño gráfico y la maquetación. De hecho, la nueva generación de publicaciones MCX (Mobile Content Experience), tienen como una de sus principales características el cambio de paradigma en el diseño.

Conforme explicábamos recientemente, las nuevas publicaciones digitales en formato app están protagonizando una revolución en lo que se refiere tanto al continente como al contenido. Y precisamente la nueva experiencia que suponen para el usuario tiene su primera razón de ser en el diseño funcional, que se diferencia de la web por la cercanía, por los movimientos que realiza de forma táctil: pulsar, deslizar, pellizcar, palpar, agitar… Al mismo tiempo que el lector de estas nuevas publicaciones se siente más cómplice con esa interactividad real que le ofrece la tablet, siguiendo un itinerario más personalizado por los contenidos, el diseñador también tiene mayor control porque puede ofrecer una experiencia mucho más completa que en una publicación impresa.

Y el cambio de paradigma se hace más accesible, prácticamente transparente, con una herramienta como 480interactive, que permite hacer el tránsito de Adobe InDesign a publicación digital en formato app con un software y un sencillo sistema de etiquetas muy fáciles de dominar. La distancia entre el diseño tradicional en papel a la creación de nuevos contenidos en app interactiva es ahora más fácil de recorrer que nunca y los resultados tan sorprendentes como la imagen animada, el rasca o los efectos de sonido.

Sobre todo, porque el reto de diseñar con este cambio de chip es, en realidad, una adaptación necesaria al uso espontáneo y natural que de manera creciente hacen cada vez más lectores de tablets. Algo que es especialmente llamativo en los niños, que utilizan los gestos de navegación en las apps de una forma absolutamente intuitiva, dejando atrás a ratones y punteros.

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Cómo sacar a un diseñador gráfico de sus casillas

El trabajo de un diseñador no siempre es fácil. Lo sabemos. No sólo porque la creatividad no se encienda y apague con un interruptor o porque en un entorno tan tecnológico el reciclaje y la formación tengan que ser constante. No es sólo eso. Los diseñadores son los grandes incomprendidos, esa persona que tiene que saber de todo, cuyo trabajo todo el mundo puede valorar y que en ocasiones habla un idioma distinto al de sus clientes. O más bien al revés.

Los clientes nos dan de comer, cierto, pero a veces también son los autores de esos pequeños gestos que nos sacan de nuestras casillas. Puede que lo hagan con la mejor intención pero… ¿Qué piensas cuando recibes una imagen o un logotipo insertado en un Word? ¿Y si a su sobrina pequeña no le ha gustado el diseño de esa portada que tanto te ha hecho sudar? ¿Es culpa tuya que no le guste el diseño cuando el briefing que has recibido se limitaba a un párrafo lleno de vaguedades?

El blog Youthedesigner recopila en este post los 20 tics de los clientes que sacan de sus casillas a los diseñadores: regatear el precio como si estuvieran comprando en el zoco de Marrakech, la molesta costumbre de quedarse detrás de uno para ver cómo trabaja o cómo no, decir simple y llanamente que estamos equivocados. ¿Hay clientes especialmente molestos? ¿Son los diseñadores especialmente susceptibles? De acuerdo, un poco de cada cosa. Eso sí, que levante la mano quien no haya estado a punto de lanzar el teclado por la ventana por alguna de estas veinte razones.